LA CORTE CONSTITUCIONAL “PISOTEA” LOS PRINCIPIO Y VALORES

La protección a la llamada diversidad, tan proclamada últimamente entre el gobierno, las cortes colombianas y algunos sectores sociales, están pasando a vulnerar otros principios fundamentales de diferentes grupos sociales que merecen ser también protegidos y respetados. El más importante, los niños.

La situación de la discusión jurídica sobre la familia, el matrimonio igualitario, la adopción de niños por parejas del mismo sexo, la despenalización del aborto, se han convertido en la “gran preocupación social” de los legisladores y los togados que olvidan atender verdaderas necesidades sociales para dedicarse a disolver la institución familiar natural bajo el pretexto de la defensa de las libertades individuales y sexuales de las personas.

Con las sentencias 577 de 2011, C-683 y C-071 de 2015, la Corte Constitucional ha creado “avances” en el desarrollo de garantías para la población LGBTI pero graves retrocesos para la institución familiar y para la misma sociedad.

La sentencia 577 de 2011 por ejemplo alteró el concepto de matrimonio, amplió la definición de familia y avaló la unión de parejas del mismo sexo reconociendo a las mismas derechos civiles iguales a los del matrimonio heterosexual.

Por su parte, en la sentencia C-071 de 2015, la Corte tenía como finalidad buscar una interpretación de los artículos 64, 66 y 68 de la Ley 1098 de 2006 (Código de la infancia y la adolescencia) que diera vía libre a la adopción paritaria por parte de las parejas del mismo sexo en el reconocimiento de su derecho a la igualdad (art. 13 C.P), de los niños a tener una familia y no ser separados de ésta (art. 44 C.P) y, sobre todo, que en los fundamentos de la Corte se tuviera en cuenta el principio general de la prevalencia del interés superior del niño.

Finalmente la Corte Constitucional aprobó que las parejas del mismo sexo puedan aplicar al proceso de adopción bajo el argumento de que el bienestar de los niños y las niñas debe primar sobre el tipo de familia que se haya conformado.

Posteriormente la sentencia C-683 de 2015 en busca de la  protección de los derechos de los niños y las niñas corrobora la participación de parejas del mismo sexo en los procesos de adopción, teniendo en cuenta que el único tipo de adopción acerca del cual la Corte Constitucional no se había pronunciado era el de la adopción conjunta. Con esta decisión, las personas con orientación sexual diversa tienen la posibilidad de adoptar en todos los casos.

Los eventos jurisprudenciales que desintegran la familia natural han venido dándose sin interrupción ante una sociedad que a pesar de anhelar defender los valores familiares ha estado inmóvil en la defensa de los mismos. La población LGBTI, quienes sin lugar a duda merecen el respeto y la protección del estado, (Su vida sexual es un asunto de su libertad y su decisión personal), han conquistado espacios, que al parecer de gran parte de la sociedad, vulneran el derecho natural de los niños y de las familias heterosexuales. Por defender las minorías, están callando a las mayorías.

Con el cambio en el concepto de matrimonio, ya no unión solemne como se había aprobado inicialmente, la adopción igualitaria sin condiciones, la transformación de la esencia de familia alterando el marco constitucional y en los últimos días la petición del saliente fiscal en apología del aborto, se están resquebrajando los fundamentos morales y los valores sociales y familiares que para muchos siguen siendo vigentes.

Con la voz de unos cuantos líderes y protagonistas que aún siguen en defensa de los valores familiares, con las más de dos millones de firmas recolectadas para citar a un referendo en contra de la adopción por parte de parejas homosexuales, con la voz en alto emprendiendo una lucha por la familia natural, sigue siendo necesario la unidad del pueblo cristiano para defender la familia, para establecer valores que hagan de nuestros hogares espacios de unidad, principios y sobre todo del cultivo del amor, donde Padre, Madre e Hijos visualicen y constituyan una familia bajo los principios de Dios. Las posiciones diferentes continuaran, la discusión seguirá, la Corte seguirá desintegrando los principios familiares, pero todos tenemos la obligación de educar a los niños y niñas de Colombia con una visión de familia conformada por un padre y madre, hombre y mujer, con valores que fundamenten las familias del futuro.

Por: Doctor César Pazos

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