Rick Warren

Estás llamado a Pertenecer, no solo a Creer.

“La familia de Dios es la iglesia del Dios viviente,
columna y fundamento de la verdad.”

1 Timoteo 3:15

Tú eres llamado a pertenecer, no solo a creer.

 
Aun en el ambiente perfecto y sin pecado del Edén, Dios dijo, “No es Bueno que el hombre esté solo.” (Génesis 2:18a NVI)

 
Fuimos creados para la comunidad, para la comunión y para formar una familia, y ninguno de nosotros puede cumplir los propósitos de Dios por nosotros mismos. La Biblia no sabe nada de santos solitarios o ermitaños espirituales aislados de otros creyentes y privados de la comunión.
La Biblia dice que somos puestos juntos, unidos, edificados juntos, miembros unidos, herederos unidos, que juntos celebramos y que seremos arrebatados juntos. (1 Corintios 12:12; Efesios 2:21-22, 3:6, 4:16; Colosenses 2:19; 1 Tesalonicenses 4:17).

 
¡Ya no estás aquí por ti mismo!
La Biblia dice que aun cuando tu relación con Cristo es personal, Dios no quiere que sea privada. En la familia de Dios estás conectado a todos los otros creyentes y perteneceremos unos a otros por toda la eternidad. La Biblia dice, “también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.” (Romanos 12:5).

 

 

Somos Llamados

Siguiendo a Cristo incluye pertenecer, no sólo creer. Somos miembros de Su cuerpo — la Iglesia. C. S. Lewis señaló que la palabra “membresía” es de origen cristiano, pero el mundo la ha vaciado de su significado original. Las tiendas ofrecen descuentos a los “miembros”, y los anunciantes utilizan nombres de miembros para crear listas de correo. En las Iglesias, la membresía a menudo se reduce a simplemente agregar tu nombre a un rol, sin exigencias o expectativas.

 
Para Pablo, ser un “miembro” de la Iglesia significaba ser un órgano vital de un cuerpo vivo, una parte indispensable, interconectada del cuerpo de Cristo. Tenemos que recuperar y practicar el significado Bíblico de membresía. La Iglesia es un cuerpo, no un edificio; un organismo, no una organización. (Romanos 12:4-5, 1 Corintios 6:15, 12:12-27)

 
Los propósitos de Dios para su Iglesia son idénticos a sus cinco propósitos para ti. La adoración te ayuda a enfocarte en Dios; la comunión te ayuda a enfrentar los problemas de la vida; el discipulado te ayuda a fortalecer tu fe; el ministerio te ayuda a encontrar tus talentos; la energía te ayuda a cumplir con tu misión. ¡No hay nada más en la tierra como la Iglesia!

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