La construcción de tu vida.

 

En el año 2,150 A.C. en el imperio Babilónico, el hecho de saber construir una casa era ya fundamental, todo era regido por el código Hammurabi, cuya ley numero 229 declaraba: Si un constructor construye una casa y no lo hace con buena resistencia y la casa de derrumba y mata a los ocupantes, el constructor debe ser ejecutado inmediatamente.

 

Parecía muy drástica y mortal dicha ley, pero para los gobernantes ésta ayudaba a controlar los accidentes y tener mejores construcciones de calidad y resistentes a cualquier tipo de clima y desastres naturales.

 

Jesús al venir a la tierra y vivir en medio de los hombres de su época, comprendió lo indispensable que era el tener una buena casa para la protección de la familia y sabía que toda buena construcción dependía del fundamento o cimiento.

 

Pero él iba más allá, usando el ejemplo de la construcción para hablar del corazón del ser humano y la vida, comparando la casa que se construye sobre la roca con la que se construye sobre la arena. Las dos casas fueron notablemente probadas por las mismas tempestades, pero los resultados fueron notablemente diferentes: Una resistió y la otra cayó. ¿Tú sobre qué fundamento estás construyendo tu casa? (Mateo 24:25)

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