LA PERLA DE GRAN PRECIO. MATEO 13: 45 – 46

 Continuando con la secuencia de parábolas, bajo la interpretación práctica, es bueno anotar que el reino de los cielos, la iglesia, es semejante a una perla preciosa de gran precio. Igualmente, el reino de los cielos es semejante a un comerciante que adquiere la perla. Hoy nos centraremos en esta parte de la parábola. Aquí el comerciante es Jesús. Él es nuestra inspiración y ejemplo para seguir sus pisadas y actuar como Él actuó, con un propósito claro en la vida, sabiendo lo que estamos haciendo. Sabiendo por qué y para qué estamos aquí en la tierra.No tener propósito es como un barco a la deriva, sin timón, un reloj sin las manecillas; un carro sin motor

Hay una perla preciosa, una sola, en medio de tantas en este mundo: música, placeres, deportes, diversiones. Una perla preciosa de gran precio: la voluntad de Dios, el Supremo llamamiento en Cristo Jesús, sirviendo y siguiendo a Cristo. Nuestro propósito en la tierra se centra en buscar, agradar y alabar a Dios como estilo de vida, sin rendirnos, sin volver atrás. Jesús vino a buscarnos y salvarnos, pagando un precio altísimo, y el jamás declinó en su propósito. Asimismo, nosotros debemos terminar de edificar la torre que por su voluntad estamos levantando; debemos terminar, con gozo, la carrera que tenemos por delante; sin pensar siquiera en “tirar la toalla”.

Nuestro oficio es buscar perlas. ¿Cuál es tu perla en la vida: hacer la voluntad de Dios o hacer otras cosas? ¿Si estás desatando la gracia que Dios te ha dado, a través de dones y talentos puestos al servicio de otros, ayudando en su salvación y edificación?

Ciertamente la vida no solo se tratade disfrutar cosas que por añadidura Dios nos da; ni de hacer cosas por hacerlas o hacer demasiadas cosas a la vez. La vida es mucho más que eso. Es concentrarnos en lo que es necesario e importante. Tal como el Apóstol Pablo, lo entendió y lo afirmó: “…una sola cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. (Filipenses 3:13)Juan Wesley, dijo: “Yo quiero todo de Cristo como mi Señor y Salvador. Yo quiero toda la Biblia como mi guía. Quiero toda la iglesia para mi comunión y quiero a todo el mundo como mi campo misionero”

DENTRO DEL PROPÓSITO DE DIOS PARA NUESTRAS VIDAS ES DETERMINANTE:

  • Servir a Dios con excelencia

Debemos tener un estándar alto de excelencia. En la vida buscamos lo mejor en lo que hacemos (Eclesiastés 9:10). Tenemos el Espíritu de Dios adentro. Lo que hacemos lo hacemos bien, con todas nuestras fuerzas. Corremos la segunda milla y servimos a Cristo con todo el corazón. Alguien dijo: “Excelencia es el último 5% de lo que hacemos”. No hacemos solo lo requerido, sino lo mejor. Siempre buscamos la perla de gran precio.

Servir a Dios con excelencia, esfuerzo y amor. Buscamos las cosas de arriba ycalidad en esta vida. Queremos lo mejor de Dios y dar lo mejor.No estamos satisfechos con lo normal

  • Tener un sentido apropiado de valor.

 Valoramos en la vida más a Dios que las personas y cosas y valoramos las personas más que cosas. Valoramos el tiempo, dones, privilegios y responsabilidades; y aprendemos, también,cuando hablar y cuando callar.

  • Tener un espíritu sacrificial.

El comerciante vendió todo para conseguir la perla. En mi corazón debe estar Dios y su propósito en primer lugar, desarrollando una vida sin egoísmo (Juan 12:24), viviendo para Dios y para los otros.

  • Tener una vida de persistencia,

Albert Einstein dijo” Yo no soy el hombre más listo en el mundo, yo solo permanezco con el problema trabajando más tiempo para resolverlo” Somos de aquellos que permanecen y perseveran. Juan Wesley, quien no cesaba de estudiar, solía quemar sus sermones, cada 7 años, para tener siempre algo fresco con que comenzar.

Busca en la vida la perla de gran precio: el propósito de Dios. Su don y gracia para servir. Su voluntad, Palabra y Presencia para alabarle y agradarle.

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