LA SEGUNDA VENIDA – 2° Parte

Pasado el Rapto, estaremos en el cielo siete años; entretanto sobrevendrá, aquí en la tierra, la Gran Tribulación. Como iglesia estamos deteniendo en la tierra un mayor accionar de Satanás. Somos la luz del mundo y la sal de la tierra. Cuando la sal sea quitada, empezará un proceso rápido de mayor corrupción, y hacia la mitad de  la Gran Tribulación, se hará manifiesta la ira de Satanás, la ira de las Naciones (hombres sin Cristo en guerra) y el juicio y la ira de Dios. Si mezclamos estos tres factores fácilmente vemos el caos que sobrevendrá.

 

El diablo es el príncipe de este siglo, el señor de la raza humana, en virtud de la autoridad que le entregó Adán, al seguirle. De ahí que necesitáramos ser salvos. El plan de Salvación tiene dos propósitos: redimir por la sangre de Jesús a la raza humana, y a la tierra. Dios es dueño doblemente: Creador y Redentor. Dios Padre liberará a la tierra por fuerza. Así como las diez plagas de Egipto vinieron como juicio para desatar al pueblo de Dios, vendrán los 21 juicios de la Gran Tribulación para desatar la tierra del dominio de Satanás, quien solo es su arrendatario; para sacar y destruir su injusto y corrupto reino en este mundo, mayormente manifiesto a través de su hijo de perdición: el anticristo, la bestia. Un hombre muy carismático, con corazón de hielo.

 

En el cielo, durante este tiempo de la Gran Tribulación, habrá un evento crucial: El Tribunal de Cristo, donde seremos juzgados por nuestras obras aquí en la tierra, con miras a determinar nuestra posición o nivel de autoridad y de responsabilidad allí, pues el cielo es lugar de trabajo. Recordemos que Adán fue creado para trabajar. De ahí la importancia de ser fieles a nuestro llamado y propósito en la tierra. Hay recompensa para los vencedores, para los buenos mayordomos. Nuestra fe es la victoria que ha vencido al mundo (1 Juan 5:4). Si caminamos en obediencia a Dios, seremos premiados en el cielo. La vida cristiana es más que para hoy en día. Martin Lutero dijo: “Yo vivo por hoy, y por aquel día”. Vivamos a la luz de este Tribunal.

 

El siguiente evento en el cielo, como parte del anhelado premio, será las Bodas del Cordero, y el regalo del novio para nosotros: la Nueva Jerusalén. Después de la Boda, la luna de miel se extenderá por siete años; entonces regresaremos a la” vida real”, a trabajar. Volveremos a la tierra con Jesús, con nuevos cuerpos,- segunda parte o segundo evento de su Segunda Venida -.Él viene directamente a la Jerusalén Terrenal; entonces sobreviene una guerra rápida: fuego cae del cielo y el anticristo y su ejército son destruidos totalmente, dando así inicio al reinado de Cristo, con nosotros, por mil años, bajo un nuevo sistema porque el actual: social, económico y político será  juzgado y destruido. Después entraremos a la eternidad con Jesús. Ese es nuestro glorioso futuro.

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