‘No nos vamos a dejar robar la paz’: Movilización nacional indígena

En los territorios indígenas, donde el conflicto ha dejado las peores secuelas, la movilización social por la paz comenzó desde el domingo 10 de marzo, el mismo día en el que el presidente Iván Duque objetara seis puntos de la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), dejando en vilo a la justicia transicional pactada en el Acuerdo de Paz. Más de 20.000 indígenas de los departamentos de Cauca, Huila, Valle del Cauca, Huila, Caldas y Antioquia salieron a las carreteras para decirle a Iván Duque que “no se dejarán robar la paz” de manera tan fácil y que, como presidente, debe cumplir los compromisos que se pactaron en el pasado con las comunidades étnicas.

La “Minga por la defensa de la vida, el territorio, la democracia, la justicia y la paz” ha tomado más fuerza ahora que se presenta una movilización nacional en respaldo a la JEP y a los Acuerdos de Paz firmados con las Farc. El gobierno de Duque, señalan voceros de la minga, “ha carecido de voluntad política para garantizar la vida, es eso: la vida”. Con la minga, los grupos étnicos esperan que el gobierno abra una puerta de diálogo para discutir: agenda legislativa, reconocimiento del campesinado como sujeto especial de protección de derechos, paz y conflicto armado, violencia sistemática contra líderes, sostenibilidad de los páramos y el agua en el macizo colombiano y la evaluación de los modelos energético mineros.

El silencio de Duque durante los siete meses como presidente ha obtenido, como respuesta, la movilización en las carreteras. Desde la noche del martes 12 de marzo, las comunidades se tomaron la vía Panamericana que comunica a Cali con el sur del país. Por el momento existen cierres permanentes en los kilómetros: 47, 52, 56 y 58. Duque envió a la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, para que dialogara con los indígenas, pero hasta el momento no se ha llegado a ningún acuerdo.

De acuerdo con datos de la Gobernación del Valle, existen varias aglomeraciones que tienen paralizado el tráfico en la vía Panamericana. Entre Santander de Quilichao y El Cairo, por ejemplo, hay cerca de 7.000 personas concentradas. La mayoría están en el sector de La Agustina y El Rosal. En el Huila, los gobernadores indígenas también salieron a las calles para pedirle a Duque que cumpla con los Acuerdos que el Estado firmó con los indígenas en 2009. En este departamento están cuestionando el actual Plan de Desarrolló y los proyectos “extractivistas” que está impulsando el gobierno.

En Antioquia, comunidades indígenas que viven en zonas en conflicto como el Urabá y el Bajo Cauca antioqueño, también salieron a protestar. A través de un comunicado, la Organización Indígena de Antioquia señaló lo siguiente: “Los asesinatos selectivos, las amenazas, la persecución a los líderes indígenas y las confrontaciones armadas en los territorios indígenas de Antioquia, nos motivan como pueblos indígenas a sumarnos a esta gran movilización, pues no podemos seguir sometidos al flagelo de la guerra, máxime cuando hemos sido las victimas históricas de la misma y continuamos siéndolo y los más convencidos en creer y apoyar una paz negociada entre los actores armados”.

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