santidad

¿QUÉ SUCEDE EN LA HERMOSURA DE SU SANTIDAD? (1ª parte)

Apocalipsis 4: 10 (RV60)…10 los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: 11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

El contexto de esta Escritura junto con el capítulo 5, es cuando la iglesia ha sido arrebatada por Cristo, pero nos muestra lo que debe suceder en la hermosura de su Santidad, hoy.

La gente se postra.

Postración implica reconocimiento de Su Santidad. Implica reconocer y saber que no somos más que nadie, sino que todos somos iguales ante Dios, el Padre de Nuestro Señor Jesucristo. Cuando nos postramos decimos: yo me humillo, cedo mis derechos; sé que todo lo que soy, lo que yo tengo, lo que tendré, lo que es mi vida, depende absolutamente de Dios.

Postrarse es decir: yo abdico de mi trono y coloco solamente en el trono mi vida al Señor. Cuando yo me postro no hay lugar para ser dueño, solo hay lugar para que Él sea el dueño. Cuando yo me postro, digo: no hay suficiencia en mí sino a partir de la suficiencia de Él. La postración implica una ruptura con mi mentalidad de orgullo, de soberbia, de egoísmo y decir: Dios, tú y solamente tú, Dios, tienes la razón.Entonces es en la revelación de la postración, donde yo puedo entender la autoridad de La Palabra. Quien se postra se pone en línea para que La Palabra de Dios le hable a su vida. Quien adora a Dios en postración, se dispone a escuchar “su dulce voz”.

“…los veinticuatroancianos – representan a Israel, la iglesia, la humanidad – que se postran…”En la postración uno reconoce: yo no puedo hacerlo por mí mismo. La postración implica una revelación de la gracia. En la postración, se puede ver bien. ¿Qué se ve? ¡La hermosura de Su Santidad!, y entonces ya no hay tiempo para discusiones, discordias y demás. En la postración todos somos iguales, porque solo hay uno que es el Señor, solo hay uno que es Digno.

En la postración algo ocurre en el corazón del que se postra, pues se levanta sabiendo que está “sentado con Cristo en lugares celestiales”, libre de toda soberbia, de toda angustia, de toda incertidumbre. Entiende que solo hay tiempo para que Cristo viva su vida a través nuestro y ahí todo es transformado.

Filipenses 2:5 y siguientes, dice que …ante el nombre de Jesús toda rodilla “SE POSTRE”…en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre.

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