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“TRATO DE CUMPLIR CON MI EJERCICIO PROFESIONAL, SIN SER FANÁTICO”: HENRY AMOROCHO

Profesor de varias y prestigiosas universidades del país, el Dr. Henry nos dio cátedra sobre cómo brillar por Cristo en cualquiera de los escenarios donde seamos puestos. 

  
Su hoja de vida lo dice todo. En los alrededor de treinta años que lleva como profesional, ha sido catedrático de prestigiosas universidades como el Externado, Nacional, del Rosario, Santo Tomás, Javeriana, de la Sabana, Sergio Arboleda, Libre, Central y ESAP.

Economista de la Universidad Externado de Colombia, con especialización en Derecho de los Negocios y Magister en Derecho Económico de la Universidad Javeriana, este barranquillero que llegó a Bogotá hace alrededor de cuarenta años, tomó hace trece la mejor decisión de su vida, seguir a Cristo. Fue exactamente el 3 de septiembre de 2005 que conoció al Salvador en Casa Sobre la Roca, siendo bautizado directamente por el Pastor Darío Silva.

 

En su vida profesional ha trabajado como docente universitario, como funcionario público y como consultor nacional e internacional. Sin embargo, en estos doce años de conocer al Señor, ha llevado Su Palabra de manera estratégica hasta los escenarios universitarios.

 

Aunque el 21 de julio del 2017 cumple treinta años en la docencia universitaria, desde el 2005, año de su conversión, hasta hoy, ha podido fusionar el conocimiento del Señor con el derecho económico, aplicando las Escrituras, particularmente con libros como Eclesiastés, Proverbios y Génesis, en su cátedra.

 

Y es que precisamente su trabajo pedagógico se ha fundamentado en inculcarle a sus alumnos, principios y valores éticos en el manejo del dinero y por ahí derecho en su vida personal.

 

“Considera que sólo personas transformadas por el Señor, pueden rescatar a Colombia de la degradación moral”. Henry Amorocho

Recuerda de manera especial una conferencia de Derecho Tributario realizada en Neiva ante más de tres mil personas, donde declaró la Palabra del Señor Jesucristo: “Al Cesar, lo que es del Cesar; y a Dios, lo que es de Dios”, refiriéndose a la importancia de cumplir con las obligaciones impositivas. “Del único que no hay que hacerse enemigo, es de la DIAN”, recalca, aclarando que el Señor nunca evadió el tema de los impuestos, sino que por el contrario, dio ejemplo. “El mensaje del Señor era: Todos pagan”, concluye.

 

Pese a que el Doctor Henry llegó al Señor en el momento más exitoso de su vida, no estaba reconfortado espiritualmente. Sin vicio alguno que lo esclavizara, íntegro, con un ejercicio profesional caracterizado por la excelencia y la disciplina, en su corazón había un vacío espiritual que tenía el tamaño de Dios, y fue encaminado a entender que solo en Él hay plenitud, que el Señor es más que suficiente.

 

Luego de su conversión, las bendiciones de Dios continuan en cada labor que emprende. Ha ocupado altas posiciones del Estado y su perfil lo convierte en herramienta para servir en el escenario que el Señor disponga, convencido de que el tiempo esta divinamente señalado, tiempo que el hombre debe discernir para actuar adecuadamente y en el momento justo, pues no toma decisión alguna sin la dirección divina. Sumado a los éxitos profesionales, están los logros integrales de sus hijos Daniel y David, que junto a la sabiduría de su esposa Bertha Lilia, mujer virtuosa que camina a su lado y de la cual está locamente enamorado, son su tesoro más preciados.

 

Y es que como hombre público, también ha sido víctima de malas propuestas, por lo que aconseja a sus alumnos tener principios y valores bien fundamentados. “Un verdadero cristiano es luz dondequiera que se encuentre y se convierte en testimonio; no esconde sus principios”, agrega.

 

Considera que sólo personas transformadas verdaderamente por el Señor, pueden rescatar a Colombia de la degradación moral en que se encuentra, pues es consciente que en esas esferas complicadas de la política y del sector público, es donde se debe dar fiel testimonio de madurez en la fe y equilibrio. “Trato de cumplir con mi ejercicio profesional sin ser fanático”, frase en la que el doctor Amorocho resume el trabajo profesional y espiritual que realiza.

 

Agradece al Señor por la oportunidad que le da de anunciar Su Palabra en los ámbitos universitarios, labor que realiza de manera estratégica, con respeto y prudencia. Enfatiza la importancia de saber decir las cosas. “El secreto está en no ser fanático”, aclara; a lo que añade que no ha tenido ningún tipo de limitación, para difundir la Palabra de Dios dentro de su cátedra, gracias a la excelente calificación que sus alumnos le han dado permanentemente.

 

El hermano Amorocho, teniendo claro que Dios guía su camino, y si es Su voluntad, pondrá todo los dones y talentos que le ha regalado en posiciones de gobierno y autoridad, dispuesto siempre a hablar del evangelio a través de lo que Cristo ha hecho con su vida en donde el Señor lo disponga, ya sea desde un aula, un gran auditorio, o en comunidades e iglesias cristianas, con la convicción de que el poder encuentra sentido en el servir con amor, humildad y excelencia.

 

Admira profundamente a su pastor Darío Silva, a quien considera un gran predicador y una excelente representación cristiana en los importantes escenarios de la nación.

 

Y por último, hace un llamado urgente al liderazgo cristiano de Colombia, a la unidad. “El Cristianismo tiene que seguir unido”, asegura de manera categórica, la que considera la única vía posible para impactar nuestra nación.

POR: GONZALO GUZMÁN NARANJO – DIRECTOR PERIÓDICO VALORES CRISTIANOS

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