Una iglesia Sin Muros para buscar la Presencia de Dios

Cesar Fajardo es el Pastor y fundador de la Iglesia Cristiana Sin Muros, en la ciudad de Bogotá. A pesar de las circunstancias y de las dificultades que ha atravesado; tiene un corazón sano y dispuesto a hacer la obra, conforme al llamado que Dios ha hecho a su vida. Gran parte de su éxito se debe a las seis horas diarias buscando a Dios en oración.

Cesar Fajardo, lleva veintisiete años como pastor, gran parte de los cuales, dedicó a la Misión Carismática Internacional, teniendo en cuenta que hizo parte del ministerio fundador de la misma.

Iglesia sin muros
Pastor Cesar Fajardo y su esposa Claudia Fajardo

Tras alejarse de la Carismática en el año 2005, comenzó a desarrollar una visión que Dios sembró en su corazón; y como resultado de ésta, fundó la Iglesia Cristiana Sin Muros; con la que este 2016 celebró diez años.

Confiesa que trabajar en esta nueva visión fue un proceso en el que tuvo que reinventarse, pasar una fase de cambio y de transformación; identificando el nuevo enfoque que Dios tenía para él. Una de los puntos cruciales, fue pensar en plantear una iglesia que fuera respuesta a la necesidad de la gente. Con base en lo anterior, ha trabajado fuertemente durante la última década, enfocándose en:

  1. Ser una iglesia que busca, ante todo, restaurar la honra y el respeto a Dios.

  2. Promover un cristianismo transformador; pues muchas veces se entiende como un cambio de religión, más no como un estilo de vida nuevo.

  3. Que cada persona desarrolle sus talentos, habilidades y dones; a través de los cuales encuentre un espacio para servir al Señor. “Entendemos que, no todos estamos llamados al pastorado; por eso cada quien debe encontrar, de acuerdo a su llamado; un espacio en la sociedad, donde pueda extender el reino de Dios. Es válido servir a Dios desde la política; la docencia, bien sea en colegios o universidades; desde los negocios o desde una empresa. La idea central, es levantar espacios cristianos muy conectados con Dios”, afirma el Pastor Fajardo.

 Además del auditorio principal ubicado en la calle 66 #17-24, en Bogotá tiene iglesias hijas, en Armenia, en Bucaramanga, en Trujillo (Perú), en Santiago de Chile y en Sao Paulo, Brasil.

 Una de sus estrategias ha sido el desarrollo de reuniones con grupos familiares, a los que denomina “Grupos de transformación” y a través de los cuales busca discipular, más que evangelizar. Su énfasis de formación, es enseñar a las personas estilos de vida, cómo manejar las finanzas en el hogar, y en general, cosas de la vida práctica. Algo que tiene muy claro, es que “La doctrina es buena, cuando nos acerca a Dios y nos lleva a un cambio de vida; de lo contrario, es pura información”.

 En cuanto a su ministerio, es una persona visionaria, qupag-3-cesar-fajardo-5e ve proyectada la iglesia Sin Muros, como una iglesia relevante, cuyos miembros sean una influencia en el espacio en el que estén; bien sea político, empresarial o en los medios de comunicación; dentro de lo cual, su iglesia jugaría el papel de un centro de entrenamiento. “No se trata de dictar una cátedra; se trata de capacitar en un estilo de vida que permita ser una influencia”, comenta.

 Dentro del crecimiento que el pastor Cesar Fajardo ha experimentado en su congregación, ha sido clave la búsqueda y el tiempo con Dios. Todos los días la Iglesia Sin Muros tiene un espacio de seis horas dedicadas a la oración y a la adoración abierto para que todas las personas que deseen puedan tener un tiempo de intimidad con Dios.

 Su inspiración fue una iglesia que visitó en Kansas, Estados Unidos; allí entendió la palabra “intimidad con Dios”, al ver  que oraban veinticuatro horas, siete días a la semana y no han cesado en diecisiete años. Nos asegura que la clave para pasar tiempo con Dios, es tener deleite en su presencia y disfrutar su relación.

Como resultado de esas horas de oración, ha visto transformación en muchos asuntos en el país. El primero de ellos, fue el inicio de su labor en un sector difícil de la ciudad de Bogotá; el cual hoy, gracias a la obra de Dios, está cambiando.

 Una recomendación que hace finalmente el pastor Fajardo a líderes y pastores cristianos: “El fuego del altar nunca se debe apagar, debe permanecer encendido; pues no se debe prender sólo el día domingo. El éxito en la vida cristiana depende en gran medida de esto”.

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