!VENGAN A DESAYUNAR¡ III

Lo más preciso es decir que Jesús después de la resurrección, habló con sus discípulos en la playa del Mar de Galilea, en lengua aramea. Y el relator del suceso, que es Juan, el apóstol; revive la situación unos sesenta años después. Ah… y no la cuenta en hebreo, ni en arameo sino en griego, y el que se hablaba popularmente. Y nosotros cerca de dos milenios después, tenemos la historia en el español de nuestro tiempo, el del siglo veintiuno. Hagamos un acercamiento, pero mi recomendación, con pausa. Tomemos el santo relato y estudiémoslo despacio.

 

La dieta mediterránea preparada por Jesús a sus mentoreados para el desayuno, ya ha sido consumida y están satisfechos. Viene ahora el compartir, el cruzar ideas. Para Jesús, el aprovechar el momento para ahondar en un tema que para su discípulo Pedro será vital, y revelará el futuro de su vida ministerial. Con declaración profética incluida. El escritor, como ya sabemos no es el jovencito que anduvo en el grupo de los doce, el del círculo íntimo de Jesús. Ahora es un anciano de entre 80 a 85 años, pueden hacer sus cálculos.

 

Tres preguntas, por qué será que con Pedro casi todo viene de a tres? Pedro me amas? Recordemos, lo debemos leer en griego del siglo primero. Allí viene una conjugación del verbo amar, ágape. Pedro me agapas? Y aquí les digo en confianza, la cosa es a otro precio, pues el Señor le está llevando al nivel del amor desinteresado, que lo entrega todo por servir, sin esperar nada a cambio. El amor del que nos hablará más adelante el apóstol Pablo.

 

Como no tenemos todo el contexto con que cualquier judío y griego de la época entendería la pregunta, abramos la ventana cultural un poquito. Para el griego todos los significados de amor y sentimientos relacionados están definidos por diferentes palabras de acuerdo a la situación de la cual se esté hablando. El aprecio por las cosas terrenales y el dinero, es mamón; el amor o afecto hacia las mascotas, el carro, la casa es el epithumia;amor de esposos, el eros; el amor entre hermanos de padre y madre es el filos; el aprecio, amistad y unidad en una hermandad, el fraternos; el de la madre hacia su hijo, el storge; y, el amor que solo le corresponde a Dios, el ágape, está más allá de cualquier amor, no tiene parangón humano. El de Dios lo entrega todo, y la gran prueba es enviar a su amado hijo con la noticia de parabienes para la humanidad, ¡la gran noticia!

 

Asimismo son como niveles de amor, en la medida que va del amor al dinero, que se relaciona con avaricia, egoísmo, narcisismo, prepotencia; avanza hacia el nivel del amor de unos padres hacia sus hijos que están dispuestos a darlo todo. Sin embargo ese amor apenas es un mínimo referente al amor de entrega total de Dios. Desde ese ángulo revisemos una vez más la pregunta de Jesús a Pedro. Me agapas?

 

Pedro, puedes recordar lo que hemos vivido estos últimos tres años y medio? Puedes encontrar en esta relación de mentor – mentoreado como hemos avanzado de ser mis discípulos y yo su maestro, a que me hayan reconocido como el Mesías, y me llamen Señor. Y que después de ser mis precarios discípulos a decirles que yo no los llamaré siervos por ser su Señor, sino que los llamaré amigos, porque ahora saben lo que hace su Señor? Pedro, acabo de cumplir mi parte de la tarea, al morir en la cruz, y dejarles el camino expedito para que la continúen. Pedro, crees que puedes hacerla con la misma entrega que yo lo hice?

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